Cuando uno cree que lo tiene todo a favor, a veces la vida se encarga de mantener la raya,en la amistad hay ciertos momentos para compartir, momentos para llorar, pero sobre todo, momentos para ayudar.
Una decisión tomada a tiempo, puede ser lo que la otra persona necesite para poder seguir adelante.
Aquella mañana, me sentía bastante bien, el descanso, y el día animaba a ello,por lo que acudí al encuentro del sol, para percibir las sensaciones del ambiente.Junto a mi inseparable amiga de camino, emprendí un viaje hacia...,no se, hoy no tenia fijado un punto en la ruta, cogí el coche, y subí las montañas, cerca de casa, había un lugar en las alturas que favorecía la admiración del paisaje para hacer fotografías, realmente preciosas,hice unas cuantas, pero aquello no llenaba mis expectativas. Así que ,me volví al coche, y baje la carretera de la montaña, en busca de algo que fotografiar, a la salida de la ciudad, me esperaba un atasco, todos los que salían el domingo con la familia,o iban a hacer un poco de turismo hacia lugares cercanos, acababan de salir taponando la autopista, así que una vez metida no quedaba otra que aguantar, cogí el primer desvío que me permitía descansar de tanto vehículo, hacia un pueblecito de las afueras, donde el campo se mostraba en su plenitud,un tractor con arado, se veía a lo lejos, pero antes de entrar de lleno en el termino municipal del pueblo, ya se había colocado detrás de mi . Llegue a la plaza del pueblo, lugar de reunión en verano de las gentes del lugar, una fuente en medio, típico de esos pueblos, y las gentes agolpadas a la salida de la iglesia, la misa acababa de terminar, sus mejores galas, vestían de domingo,y de ahí al bar del pueblo, donde tomar algo fresco antes de irse a comer y luego a dormir la respectivas siestas, muy común en esos pueblos en verano.Me llamo la atención una mujer, que estaba sentada en una pequeña silla de madera, ya roída por los años, y saque la conclusión que compañera de descanso de aquella mujer durante toda su vida.